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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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UNA MANO AYUDADORA - Segunda parte 

Por su amistad, Slava dio a conocer el amor de Dios 
a una mujer mayor. 



DATOS DE INTERÉS 

<•* Así como en el resto 
del mundo, a los niños de 
Rusia les encanta sentir 
que son parte de la iglesia 
de nuestro Jesús. 
Disfrutan mucho ayudan- 
do a repartir anuncios 
para reuniones evangelísti- 
cas, dando a conocer a 
Dios, y ayudando a la 
gente que lo necesita. 

<•* A veces es más fácil 
que un niño comparta su 
fe con un adulto. Las per- 
sonas grandes, escuchan 
más a un joven, que lo 
que tenga que decir un 
adulto. 



El niño Slava era nuevo en el área. Después 
conoció a Babushka Masfia que empujaba su 
carretilla y le ayudó a cargar y transportar ladri- 
llos. 

También el chico, al enterarse de que su nueva 
amiga no tenía Biblia, le obsequió la Biblia de su 
madre. 

La Biblia de mamá 

Slava no vio que su madre se acercaba. Pero ella 
sí observó que él llevaba su Biblia. 

— ¡Slava, espera! — llamó la mamá — , ¿a dónde 
vas con mi Biblia? 

— ¡A casa de mi nueva amiga, Babushka! — le 
respondió él — , ¡ella nunca ha leído la Biblia y 
necesita leerla de inmediato! 

La mamá de Slava lo siguió de prisa hasta la 
casa de Babushka Masha. Oyó que su hijo le 
decía a la mujer: 

— Usted necesita leer este libro todos los días. 
¡En él encontrará historias muy interesantes y 
hermosas! 

La señora levantó la mirada en cuanto la mamá 
entraba al patio. 

— Yo soy la madre de Slava — le explicó — , ¿la 
está molestando mi hijo? 

Babushka, sonriendo, le comentó: 



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— Slava me estaba ayudando a trasla- 
dar unos ladrillos. Me comentó sobre 
la Biblia, y cuando le dije que no tenía 
una, me trajo ésta. 

Ven a vistitarnos 

La madre, con una sonrisa, le asegu- 
ró que podría usar la Biblia algunos 
días. 

— Y ahora que sabe dónde vivimos, 
pase a visitarnos — agregó la mamá. 

La mujer nunca visitó el hogar de 
Slava, así que el niño la visitaba todas 
las tardes. 

— ¿Por qué no nos visitas? — le pre- 
guntó — . Ella le explicó que uno no 
debería molestar a un pastor ocupado. 
Pero el niño insistía que fuera. 

Todos los días el papá o la mamá de 
Slava le leía una historia de la Biblia a 
su hijito, y cada día él le contaba a 
Babushka el relato que había oído la 
noche anterior. 

Un día la mujer le preguntó a Slava: 

— ¿Quieres decir que todas las histo- 
rias que me has contado vienen de la 
Biblia? 

— ¡Oh, claro! — respondió Slava. 



No tengas temor 

Slava y su madre a menudo invita- 
ban a Babushka Masha para que los 
acompañara a la iglesia, pero ella nun- 
ca aceptaba. La siguiente vez que la 
invitaron, el niño agregó: 

— No tengas miedo, yo me sentaré a 
tu lado. 

Finalmente, Babushka aceptó visitar 
la iglesia de Slava. Le gustó mucho y 
continuó asistiendo. Todos los sábados 
el joven pasaba a la casa de su amiga y 
se dirigían, tomados de la mano, a la 
iglesia. 

Un día, Babushka Masha, le pregun- 
tó al padre de Slava si podía ser miem- 
bro de la iglesia. En el día de su bautis- 
mo, Slava estaba a su lado mientras ella 
esperaba ser bautizada. 

— No te preocupes — comentó Slava 
mientras le apretaba la mano — , estoy 
aquí contigo. 

Niños y niñas, dar a conocer a Jesús 
a nuestras amistades, como lo hizo Sla- 
va, es una forma de ser misioneros. 
También lo es entregar nuestras ofren- 
das. Hay que ser buenos misioneros 
esta semana; ¿qué opinan? 




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